Mostrando entradas con la etiqueta adam bodor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta adam bodor. Mostrar todas las entradas

jueves, 4 de marzo de 2010

'El distrito de Sinistra' de Ádám Bodor


Un hombre llega al distrito de Sinistra, una zona fronteriza que parece detenida en el tiempo y regida por unas leyes casi kafkianas, en busca de su hijo adoptivo. Allí le dan el nombre (la documentación, y la identidad) de Andrei Bodor y diversos oficios de lo más sórdidos, incluso el de vigilar los cadáveres en la morgue. Le dijeron que su hijo adoptivo vivía con los cazadores de montaña, pero para llegar allí se tiene que disponer de un permiso especial, así que el protagonista esperará años y años la oportunidad de llegar hasta allí, sin desvelar nunca sus intenciones porque esto probablemente desbarataría todos sus planes. En realidad tampoco es que el protagonista sienta un afecto especial por su hijo adoptivo, lo que pasa es que es la única persona que le queda en el mundo y, como no tiene nada que hacer, decide buscarla. Durante todos los años que pasa esperando la oportunidad de ver a su hijo adoptivo, el protagonista pasa a ser un miembro más de esta sociedad cerrada y opresiva, sólo que en realidad nunca llega a ser realmente un miembro de esta sociedad, porque esta sociedad es tan kafkiana que todos sus miembros son forasteros.

Para los que ya hemos leído algún otro libro de Ádám Bodor, éste da todo lo que se puede esperar de un libro de Ádám Bodor: una atmósfera inquietante, personajes inquietantes y una trama inquietante. Sólo que no es lo mismo. No sé si es que después de leer ‘La visita del arzobispo’, ya ha desaparecido el factor sorpresa, o si es que realmente ‘El distrito de Sinistra’ es inferior a éste otro libro de Bodor que yo ya había leído anteriormente. El caso es que ‘El distrito de Sinistra’ no me ha parecido ni la mitad de bueno que ‘La visita del arzobispo’. Éste último era mucho más angustiante, con una trama circular y perfectamente resuelta, mientras que ‘El distrito de Sinistra’ al llegar a la mitad se deshincha, se alarga innecesariamente y se resuelve de una forma torpe. Sigue siendo un libro originalísimo y de lo más personal, pero ni la mitad de intenso y bien resuelto.


domingo, 4 de enero de 2009

'La visita del arzobispo' de Ádám Bodor


Gabriel Ventuza llega a Bogdanski Dolina con la misión de exhumar los restos de su padre y llevárselos. Pero sólo llegar allí le roban absolutamente todo, incluso la ropa. Le dan una sotana y le aconsejan que se deje crecer la barba y el pelo porque a partir de ahora va a ser capellán castrense. Entre su trabajo ahora se encuentra el de confesar a los enfermos de pulmón que se encuentran confinados en un recinto constituído por barracones. No importa que no estés enfermo al llegar allí, porque a causa las duras condiciones de vida pronto lo estarás. Nadie puede escapar de allí. Y los seminaristas tienen la costumbre de apedrear a los enfermos al atardecer. Además del recinto para enfermos de pulmón, la localidad de Bogdanski Dolina también se caracteriza porque los vertederos se extienden dentro de los límites del pueblo y esto hace que cuando cae la noche los linces y otros animales salvajes se aventuren dentro del pueblo atraídos por el hedor de los escombros. Las gaviotas también sobrevuelan constantemente el pueblo disposadas a avalanzarse sobre toda la carroña que puedan encontrar. Así que es mejor que no te desplomes en plena calle.

Uno de los libros más angustiantes que pueda recordar haber leído. Se lee con un nudo en la garganta. Una dura (muy dura) reflexión sobre las jerarquías autoritarias que someten al pueblo, la lucha por la supervivencia, la absurdidad de la existencia. Una obra oscura, realmente oscura, que muestra la peor cara de los seres humanos. Y todo contado con una estructura impecable: empieza por el final y luego se nos cuenta cómo se ha llegado hasta allí a través de continuos flashbacks. Sin embargo, en Bogdanski Dolina en realidad el tiempo no pasa, es circular. Es un prodigio ver como el narrador va ligando los hilos que ha dejado abiertos y como deja otros sin ligar y tenemos que ligar los lectores. La sensación que queda después de terminar el libro es de angustia, pero también de querer más. Es una novelita adictiva, capaz de crear todo un mundo con sus propias reglas internas y una atmosfera realmente asfixiante. Fascinante. Tan bien escrito, tan bien travado.