sábado, 10 de abril de 2010

'El gran cuaderno' de Agota Kristof



He terminado ‘El gran cuaderno’ de Agota Kristof y aún no sabría decir si me ha gustado o no. No creo que quiera volver a leerlo nunca y ni siquiera sé si quiero seguir con la trilogía de la que este libro es la primera parte. Es un libro desagradable y a veces parece que es desagradable sólo para ser desagradable. Normalmente no tengo problemas con los libros en los que todos los personajes son tan desagradables que no puedes sentir empatía con ninguno de ellos, pero lo de los gemelos protagonistas es otro nivel. He leído libros “duros” como ‘Si esto es un hombre’ de Primo Levi y su dureza no me molestó, quizás porque detrás había la pura y simple verdad. He leído libros “desagradables” como ‘Crash’ de J.G. Ballard y no me molestó, quizás porque no explotaba un horror colectivo sino simplemente perversiones particulares.


‘El gran cuaderno’ es un libro escrito en primera persona del plural. Está narrado por dos gemelos que, durante la guerra, son dejados por su madre en casa de su abuela, una anciana cruel, sucia y egoísta. Para sobrevivir, los gemelos se entrenarán con una serie de ejercicios que les permitirán endurecerse física y mentalmente. Los capítulos son cortísimos (dos páginas, a lo sumo tres) y las frases también (por lo tanto se lee rapidísimo). Es como un cuento para adultos, que nunca menciona ninguna coordenada espacial o temporal, y que contiene un amplio catálogo de horrores: robos, saqueos, deportaciones, traiciones, asesinatos, violaciones, abusos a menores, malos tratos, palizas, zoofilia, crueldad con los animales, etc. Y yo no puedo evitar preguntarme si realmente la descripción de atrocidades no tendrá un límite que una vez cruzado hace que esta descripción se convierta simplemente en explotación sensacionalista de vísceras.

La abuela es una vieja bruja, pero detrás de su crueldad hay algún sentimiento, aunque simplemente sea la avaricia. En cambio, los gemelos no tienen humanidad ninguna. Son incapaces de ningún sentimiento: ni tristeza, ni ira, ni ambición, y ya no hablemos de empatía. No creo que se muevan sólo por el instinto de supervivencia, porque juegan a ser Dios y son capaces de decidir a quien dejan vivir y a quien matan por cuestiones que a ellos no les van ni les vienen. Muchos personajes los llaman “pequeños cabrones”, pero para mí esto tiene cierto matiz cariñoso que no es acertado, porque en realidad son unos cabronazos. No es que me moleste que los niños sean retratados como malos, porque en el fondo creo que todos los niños son malos por naturaleza, es que realmente me cuesta creerme estos dos personajes, que actúan de una forma tan fría y robotizada.

Pero más que la creación de los dos protagonistas y la explotación gratuita del horror y del dolor, lo que me ha molestado es que todo se cuente con un estilo jocoso, con un humor que de tan negro es de mal gusto. Es por esto que no me acabo de atrever a decir que el libro no me ha gustado, porque la mayor objeción que le pongo es una objeción de orden moral. Me gusta la película ‘American Psycho’. Me río mucho con ella, es decir, me río de un psicópata yuppie que asesina a trocho y mocho. Y no tengo ningún problema moral con ello, quizás porque hace broma con unos individuos concretos y no con una tragedia colectiva. Siempre nos han dicho que la crítica literaria no tiene que tener prejuicios morales, pero ¿no habrá un límite en que la amoralidad, incluso en ficción, será peligrosa? No dejo de pensar que si yo hubiera pasado por unas experiencias parecidas el libro de Agota Kristof me haría hervir la sangre. Quizás soy hipersensible, pero es por esto que es un libro que incluso en mis circunstancias me hace sentir incómoda. El humor no tiene que ser políticamente correcto, nunca se debe dejar de hacer humor por miedo a herir sensibilidades, pero ¿realmente se puede hacer humor de cualquier tema? Poderse se puede, supongo, pero siempre me quedará el derecho de que me parezca rastrero ¿no?


5 comentarios:

darling dijo...

Por si no lo has visto:
http://www.slate.com/id/2250784/

Núria dijo...

Había leído algo sobre que DFW subrayaba palabras en el diccionario, pero no había visto la lista completa.

Me hace mucha ilusión que cuando encontráis una cosa nueva sobre DFW penséis en mí.

Muchas gracias!!! :D

La mujer Quijote dijo...

Tienes razón en tus comentarios sobre "el gran cuaderno", pero creo que deberías de leer las otras dos partes. No sé si cuando lo hagas la cosa se decantará hacia que sí te gustó o hacia que no te gustó, pero cuando hayas leído las tres partes todo lo que dices en esta reseña lo matizarás (si no es que lo cambias radicalmente).
Creo que presentar la obra como una trilogía es un error porque eso lleva a creer que se pueden leer con cierta independencia (si alguien compra alguna parte por separado puede quedar sin ganas de comprar el resto) y no es así, son una única obra.
Saltándome mi regla de nunca recomendar, en este caso sí lo hago, te recomiendo leer las dos partes que te quedan y volver después sobre tu reseña.
Un saludo.

Núria dijo...

Me dejó mal cuerpo pero no porque fuera un libro infumable. Por un lado, me quedé con ganas de leer las otras dos partes para ver por dónde continuaba la cosa, para ver si podía aclarar más mis ideas y mi opinión. Así que si a esto le sumamos tu recomendación, supongo que acabaré animándome, porque están en la biblioteca y son rápidas de leer y me has echo tener curiosidad por ver cómo se resuelve.

Saludos.

Emma Claus dijo...

Hola. Al igual que tú también hago criticas literarias e hice una sobre El Gran Cuaderno, por lo que no he podido entender la parte en la que dices que esta escrito con "humor". Toda la historia esta escrita de forma áspera y sin ninguna clase de censura. Ojala quisieras mostrarme donde esta el humor en esta obra, tal vez con una cita o una parte de ella en tu blog, es muy interesante para mi tener otro punto de vista.
Hasta pronto.