viernes, 15 de junio de 2012

'Encanto y compañía' de Edith Wharton




Hasta la fecha, de Edith Wharton, había leído dos novelas: ‘La edad de la inocencia’ (que adoré) y ‘Ethan Frome’ (que era tan insípido que no me supo a nada). Con esta colección de cuentos suyos que ahora he leído (titulada ‘Encanto y compañía’) pasa algo parecido: hay algunos cuentos que me parecen perfectos y otros que me dejan bastante fría. Le doy muchas vueltas y la única conclusión a la que llego es que si hay unos que me llegan más que los otros es porque algunos tienen una voz narrativa particular que me parece tan real como si me estuvieran contando la historia al oído. Lo cual es lo mismo que no decir nada.

Ciertamente no es por el tema, cosa que parecería la respuesta más obvia. El primer cuento de esta recopilación se titula ‘Las vistas de la señora Manstey’ y va sobre una señora mayor, que se ha quedado sola y que en la vida ya sólo le queda el placer de mirar por la ventana, hasta que deciden construir un edificio que va a privarle incluso de estas vistas. Por razones que no vienen al caso, este cuento es con el que debería tener más afinidad a nivel emocional, el que debería llegarme más. Sin embargo, me dejó fría, me pareció que tenía un buen planteamiento pero llevado de forma nada original, incluso algo tópica.

Luego está el cuento que da el título a esta recopilación y va de un hombre rico que se enamora y se casa con una chica rusa, pero con esta chica le endosan una serie de hermanos y parientes, bellos y encantadores pero algo inútiles, y al hombre rico le queda el trabajo de irlos colocando. Esta historia no tiene nada que ver conmigo y, aún así, me pareció maravillosa, por el tono desenfadado que tiene, la frescura que rebosa y su sentido del humor irónico y distanciado. Mientras el primero que mencioné me parecieron sólo palabras escritas sobre papel (por más que pudieran estar bien escritas), éste me pareció vivo. Así de simple o así de complicado.

Hay otro cuento que también tiene un sentido del humor delicioso, punzante y satírico; se llama ‘La permanente’ y va de una mujer que se va a hacer la permanente antes de fugarse con su amante. Y luego hay dos, que sin dejar de tener una ironía distanciadora maravillosa, son más amargos y duros. Se trata de ‘El pretexto’, sobre un amor nunca dicho en voz alta, y ‘El diagnóstico’, sobre el miedo a la muerte. Son dos temas, en principio, ya muy trillados, pero Wharton les sabe dar una nueva vuelta de tuerca, un enfoque que parece original, una delicadeza y una sinceridad que te los hacen terriblemente próximos.    

4 comentarios:

Rostard dijo...

Supongo que es difícil acertar con la elección de las lecturas. Esto me motiva, en Wharton no fueron todo éxitos.

Pilar dijo...

Vi la adaptación de la edad y eso ha hecho que la novela la tenga excluida. Pues a mi Ethan me impresionó. Mi favorito de esta autora por ahora es La casa de la alegrí, fantástico. Que pena que el libro te haya defraudado. Saludos.

Núria dijo...

Rostard, supongo que hay muy pocos autores que escribieron sólo obras maestras. Supongo que lo normal es que de vez en cuando les salga una obra regulera.

Pilar, vi la película de La casa de la alegría y me gustó bastante, pero nunca me he acabado de animar a buscar el libro y leerlo. Supongo que ya va siendo hora. Tampoco es que me haya parecido malo el libro: es sólo que unos cuentos me han gustado mucho y otros poco.

Yasmín dijo...

Te gustó la edad de la inocencia? Yo me leía tres páginas y la cerré.