viernes, 13 de diciembre de 2013

'Pastoral Americana' de Philip Roth





La primera vez que vemos al protagonista de ‘Pastoral Americana’ lo vemos desde un punto de vista externo, a través de las palabras de alguien ajeno a su vida, mediante los ojos de un antiguo compañero de instituto, que de él sólo conocía la faceta pública de estrella del deporte juvenil, prácticamente un héroe admirado por todos y que encima destaca por su modestia. Vamos, un cúmulo de perfecciones que encarna el sueño americano, ya que es un judío de origen humilde que se hace a sí mismo, que se casa con una  antigua Miss Nueva Jersey, que prospera y que crea un hogar idílico en un pueblecito apacible.

Sin embargo, si el libro se limitara a narrar el éxito de un personaje tan perfecto sería bastante insufrible. Al menos para mí. Por más que Philip Roth escriba bien; cosa que sí que hace: escribe como si escribir fuera lo más fácil del mundo, sus palabras fluyen con un ritmo plácido y sereno. Afortunadamente pronto nos enteramos que la vida del protagonista se truncó de forma brusca e irreparable cuando su hija se convirtió en una terrorista de izquierdas e hizo añicos el sueño americano de su padre.

No estoy desvelando nada de más. Philip Roth nos cuenta los hechos desde buen principio y el resto de este novelón se lo pasa intentando buscar una explicación, ahondando en los detalles, dando vueltas y más vueltas a lo mismo. El caso es que no hay una explicación, que las cosas pasan y nunca sabemos el por qué, que podemos analizar una y otra vez el mismo problema pero nunca encontramos una solución. El protagonista se obsesiona con encontrar una justificación que le aporte paz, no deja de torturarse intentando averiguar qué hizo mal, se pasa los días intentando completar un puzzle sin tener en cuenta que le faltan muchas piezas, porque una persona nunca puede conocer realmente a otra persona.

La narrativa de Roth en ‘Pastoral Americana’ refleja a la perfección esta sensación de estar caminando en círculos y de no avanzar nunca. Poco a poco va añadiendo detalles y nuevos hechos pero estos no sólo no ayudan a esclarecer el misterio sino que encima lo hacen más incomprensible. El libro está lleno de flashbacks y flashforwards, pero el protagonista está siempre en el mismo sitio, sin poderse explicar nada. Toda la novela es un tour de force en el que nunca decae la intensidad, pero las últimas 100 páginas ya son lo más, porque es un clímax que realmente dura más de 100 páginas, una cena en la que el mundo del protagonista que se aguantaba precariamente termina por derrumbarse del todo, cosa que le sumerge en una perplejidad aún mayor.

Es una novela que enfrenta la idea burguesa del sueño americano (amasar riqueza, comprarse una casita, encarnar la familia perfecta) con la conciencia de izquierdas (¿a qué precio se consigue todo esto? ¿quiénes salen perjudicados?) y Roth lo plantea con objetividad, sin tomar partido a favor de ningún bando. Es un libro en cierto modo oscuro, porque pasan cosas realmente extrañas que no podemos entender, pero también porque nos acaba diciendo que, en cualquier momento, de la forma más inesperada, todo se puede ir a la mierda. 


3 comentarios:

Carmen Forján dijo...

No he leído nada de este autor. Esta novela me atrae. ¿Me recomiendas comenzar a conocer a Roth con ella?
Un saludo,

Núria dijo...

Tampoco es que yo haya leído mucho de Roth, pero sí que creo que Pastoral Americana es una muy buena novela para empezar a conocerlo, si no te asustan los libros largos (como a veces me pasa a mí).

También me gustó mucho 'El mal de Portnoy', pero no tanto como ésta. De hecho, las dos son muy diferentes pero, por si tienes curiosidad, te dejo el enlace a la reseña que hice en su día:

http://bugseatbooks.blogspot.com.es/2010/02/el-mal-de-portnoy-de-philip-roth.html

Saludos.

Cristian dijo...

Yo tampoco he leído nada de este autor aunque esta bueno poder conocer cosas nuevas y la verdad la novela parece interesante. Ojala que pueda leer muchas cosas nuevas y para ello busco en internet o trato de ver programas vinculados con la literatura en mi led 42