miércoles, 7 de octubre de 2009

'Cuando Kafka vino hacia mí...' de Hans-Gerd Koch (edición)


'Cuando Kafka vino hacia mí...' es un libro que recopila impresiones sobre Franz Kafka de aquellos que lo conocieron en vida. Así, parientes, amigos, compañeros de clase o de trabajo, vecinos y un pintoresco etcétera, narran los recuerdos y la impresión que les dejó Kafka. Aún así no creo que sea un simple anecdotario sólo apto para superfans de Franz Kafka. Al terminar el libro no creo que me haya hecho una idea mejor de la que ya tenía sobre cómo era realmente Kafka. Sí, todos los que le conocieron parecen coincidir en que era muy alto, siempre ben vestido, educado, siempre con una sonrisa en los labios, amable, algo tímido, que prefería escuchar a hablar y que realmente no le gustaba nada hablar de él mismo, una persona modesta y generosa. Pero luego no se pueden poner de acuerdo en algo tan simple como el color de sus ojos: unos dicen que eran grises, otros azules, otros marrones, otros oscuros. Lo que sí que queda claro al terminar este libro es que la verdad es subjetiva y que nadie conoce realmente a nadie.

Creo que los narradores contándonos algo sobre el Franz que conocieron nos acaban contando cosas sobre ellos mismos, y contándonos cosas sobre ellos mismos nos acaban contando algo sobre la condición humana. Lo primero es que todos los humanos mienten. Es una delicia jugar a pillar las mentiras de los narradores (¡el padre de Kafka llevando unas largas barbas! ¡pero qué dices!). Unas notas a pie de página ayudan mucho y así podemos descubrir que algunos que se jactan de haber conocido a Kafka no lo conocieron jamás, pero dicen haberlo hecho para darse importancia. Y es que el libro también habla de vanidad. Y de rencor. Me encanta el fragmento de ese intelectual que cuarenta años después de haberse sentado al lado de Kafka aún está resentido con otro porque éste le quitó el puesto y se sentó él al lado de Kafka: me encanta que se pase más rato describiendo lo imbécil que le parecía este tío que no cómo era Kafka. Y de literatura, porque muchos narradores se dejan llevar por la emoción y acaban haciendo literatura barata. Y literatura, además, es mentira. Y las mentiras son la realidad.

No es que todos los narradores caigan en la trampa de decir mentiras, pero puede que no digan toda la verdad o que digan una verdad subjetiva, que es lo mismo. Así, el dadaísta habla de dadaísmo, el psicólogo sexual de la sexualidad de Kafka según sus propias teorías, el sionista de sionismo, el escritor de sus propias obras literarias, etc. En el fondo todo el mundo quiere darse importancia. Por esto, en general, los relatos que más me gustan del libro son los de las mujeres, porque no tienen ninguna necesidad de fanfarronear y porque parece que son las únicas que entienden que Franz Kafka (en la vida y también en su obra) tenía un sentido del humor delicioso. Podemos encontrar el relato de una antigua sirvienta de casa de los padres de Franz, el de su primer amor cuando aún era un niño, el de su vecina, el de amigas, el de amigas que estaban algo enamoradas de él, etc.

También me encantó el relato del anarquista y el del chico que trabajaba en la tienda de su padre cuando Kafka era aún un niño. Y también he aprendido algo nuevo: que durante una lectura de 'A la colonia penitenciaria' un par de mujeres se desmayaron, un detalle que me ha encantado, como si esta narración fuera una película de esas superfuertes presentadas en el festival de Cannes. Y sí, esto puede demostrar que es para fans de Kafka, pero las virtudes de este libro van mucho más allá de ser simplemente un documento de la vida de Kafka. Es un trozo no sólo de historia de la literatura sino también una serie de historias que hablan de la vida. Sí, se puede leer simplemente como una antologia de relatos breves. Es un encanto.

martes, 22 de septiembre de 2009

'Platónov' de Antón Chéjov

El jovencito Antón Chéjov en un retrato hecho por su hermano Nicholas.


'Platónov' es la primera obra de teatro de Antón Chéjov. La escribió cuando tenía 20 años y aún vivía en casa de sus padres en provincias. La leyenda dice que Chéjov destruyó el manuscrito ante la negativa de una famosa actriz de la época de interpretarla. Pero no debió ser así, o quizás existía una copia, porque en 1923 (19 años después de la muerte de Chéjov) se encontró un borrador y en 1933 se publicó. Dadas estas circumstancias se entiende que sea una obra tan caótica y que parezca que le falte una buena revisión. Tiene la intensidad y la fuerza de los primeros borradores. Posee la pasión que sólo un postadolescente furioso contra todo el mundo puede poseer. Es caótica y, sí, en esto está su principal defecto pero también su principal virtud. Es larga y sobran un montón de personajes, pero no podría ser más corta ni se podría quitar ningún personaje. Es una obra que la tomas o la dejas.

Los personajes de 'Platónov' son los personajes que se reúnen alrededor de Anna Petrovna, la joven, atractiva y arruinada viuda de un general. La mayoría de estos personajes son buitres que pululan a su alrededor y que esperan cobrarse el dinero que le han prestado de una forma u otra. Pero entre ellos destaca Platónov, un maestro de provincias desilusionado, considerado por todos como un hombre magnífico, especialmente por las mujeres. Todas las mujeres que salen en la obra están enamoradas de Plátonov, ya que al fin y al cabo es un tipo ingenioso y seductor que va de hombre torturado, una mezcla entre Don Juan y Hamlet. Platónov es capaz de comportarse como un canalla y luego lamentarse y odiarse por haberse comportado como un canalla. Platónov es todo fachada, en el sentido que no hay nada detrás, es un personaje apático que deja que la vida sea algo que le suceda. Si es tan atractivo para las mujeres es porque para cada una de ellas interpreta el papel que ella desea que un hombre interprete (el marido fiel, el intelectual carismático, el joven romántico, el canalla sádico).

Platónov en ningún momento escoge ninguna de las cuatro mujeres que tiene a su disposición, deja que las circunstancias escojan por él. Es difícil sentir simpatía por Platónov. Con su renúncia a actuar desencadena la desgracia. Mucho mejor me ha caído Triletzki, un joven médico que idolatra a Platónov y que se debate entre el deseo de ser un canalla à la Platónov, ser simplemente un canalla o casarse y llevar una vida honrada. Triletzki es un bufón y, en medio de tonterías, es quien canta las verdades. Triletzki es quien declama que tan malo es el ladrón de baja estofa como los buitres ambiciosos que sobrevuelan sobre Anna Petrovna esperando su ruina total. Y es que esta obra es una obra misántropa y pesimista como sólo lo podría ser una obra escrita por un postadolescente furioso con todo el mundo. La moraleja final es que todo el mundo es vil y malvado. El único personaje que es bueno es la esposa de Platónov, pero su bondad va ligada con la estupidez. Platónov también es malvado y lo sabe, pero lo único que lo distingue de los demás malvados es su conciencia. En el fondo lo que retrata 'Platónov' es la muerte de los escrúpulos morales encarnados por Platónov.

domingo, 20 de septiembre de 2009

'Winesburg, Ohio' de Sherwood Anderson


Soy una fan del relato corto como género. Sobre todo el relato corto del siglo XX. Y he leído unos cuantos, pero ninguno como los de Sherwood Anderson. Y voy a intentar explicar por qué. Los cuentos de 'Winesburg, Ohio' van mucho más allá de lo que van los cuentos al uso, o quizás sería más exacto decir que van mucho más adentro. Normalmente los cuentos del siglo XX (los buenos) cuentan desde la distancia la profundidad de sus personajes a través de los hechos de dichos personajes. Pero Sherwood Anderson nos cuenta desde dentro lo que sienten sus personajes. Sus cuentos están llenos de empatía por los personajes que ha creado, el autor entiende a sus personajes y sufre con ellos, y nos transmite a los lectores este entendimiento y este sufrimiento. Pocas veces en literatura se ha llegado a describir tan bien lo que significa ser humano. Anderson nos cuenta qué significa estar vivo y la belleza, el dolor, la soledad, la frustración y la felicidad que puede haber en ello.

'Winesburg, Ohio' es una colección de relatos breves que ocurren en la ciudad de Winesburg. Así, hay personajes que se repiten en varios cuentos y el nexo de unión es George Willard, un joven que trabaja en el periódico local y que sueña con salir del pueblo y ser escritor, un personaje que aparece en (casi) todos los cuentos del libro, ya sea sólo como una mención o como personaje activo en la trama. Y esto hace que el libro tenga una unidad perfecta y que nos retrate maravillosamente el ambiente de un pequeño pueblo del Oeste de Estados Unidos de finales del siglo XIX. Más que una colección de relatos es un retablo de la existencia, rebosante de detalles y de exactitud. Pero ya lo he insinuado, lo que realmente hace este libro maravilloso es la creación de unos personajes con los que es imposible no identificarse.

A primera vista, (prácticamente) todos los personajes de Winesburg parecen cortados por el mismo patrón: personajes serios, solitarios y encerrados en si mismos, unos personajes que desde fuera pueden ser vistos como grotescos. Y lo grande de estos relatos es que empiezan desde fuera, contándonos lo que cualquiera de los habitantes de Winesburg puede ver, pero luego se adentran en los personajes y nos explican qué tiene de peculiar su soledad y su tristeza, como y por qué han llegado a ser lo que son, el secreto que esconden detrás de su fachada. Y lo mejor de todo es que la desgracia que sienten no proviene tanto de circustancias externas sino de su propia personalidad. Es lo que dicen, 'Character is destiny'. Y cada personaje es distinto, único, cada uno frustrado por una razón particular, que en el fondo es la misma. Es un libro que habla de lo universal y lo personal. Es un libro de aquellos (pocos) que me hacen sentir menos sola en este mundo. Es desde ya de mis favoritos entre los favoritos.

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Un par de relatos de 'Winesburg, Ohio' (en inglés):
'Hands', 'Mother' y 'Adventure'
Y aquí podéis encontrar en castellano ('Nadie lo sabe', 'Aventura' y 'La maestra').



martes, 15 de septiembre de 2009

'El último encuentro' de Sándor Márai


Si digo que me he tenido que forzar para terminar 'El último encuentro' supongo que ya lo he dicho todo. Al principio tampoco es que me estuviera disgustando, pero una vez se descubre el secreto, la razón por la cual huyó el amigo, y resulta ser una razón de lo más prosaica y banal, mi interés se esfumó por completo y aún quedaba prácticamente medio libro por leer. 'El último encuentro' narra el reencuentro de dos amigos después de 41 años sin verse, después de que uno de ellos huyera sin dar ningón aviso o explicación, y todo esto después de ser amigos durante más de veinte años, desde la infancia. Al principio no me estaba disgustando, me gustó el flashback en que se describía la infancia del protagonista y, por supuesto, la amistad con un compañero de internado. Me gustó el sentimiento de pérdida y soledad que siente el anciano protagonista porque el mundo al que pertenecía (el imperio austrohúngaro) hace ya años que no existe. Me empezó a mosquear que el narrador comentara que la amistad es un sentimiento tan noble que sólo se puede dar entre dos hombres, no entre dos mujeres. Puede parecer un detalle sin importancia, pero para mí no lo es. Y luego el dicho encuentro entre los dos viejos amigos se me hizo ya insoportablemente tedioso. A parte que la conversación es totalmente inverosímil (¡nadie habla así y durante tanto tiempo!) las colosales digresiones me hicieron acabar la paciencia. Mucha palabrería para en el fondo no decir nada más que lugares comunes.

sábado, 12 de septiembre de 2009

David Foster Wallace

(February 21, 1962 – September 12, 2008)

'El rio' de Rumer Godden


Decidí leer 'El rio' para satisfacer mi imperiosa necesidad de leer historias sobre niñas que crecen, porque (lo digo siempre) hay muchísimas historias sobre niños que crecen pero poquísimas sobre niñas que crecen. La protagonista de 'El rio' es Harriet, una preadolescente que vive al lado del rio Ganges, que se está haciendo mayor y que no acaba de encajar ni en el mundo de los niños ni en el de los adultos, pero además también se encuentra dividida entre dos culturas, la inglesa y la india, sin acabar de pertenecer del todo a ninguna. Su mejor virtud es que es un libro que da lo que promete: la narración de una serie de experiencias y sentimientos con los que es inevitable identificarse. Y su mayor defecto es que su narración parece poco trabajada, nada pulida, como si no hubiera sufrido ninguna revisión. Si al acabar de leer la novela leemos el prefacio de su misma autora sabremos que más o menos efectivamente es así, allí nos confiesa que este libro no se gestó a partir de una idea que maduró en su cerebro, sino que le salió de dentro y que lo plasmó tal cual. Y se nota algo desordenado, caótico y torpe.

Harriet es una niña que se está haciendo mayor y en realidad no tiene ganas de hacerse mayor, pero descubrirá que el tiempo no se puede detener y que todos nos hacemos mayores y que el mundo de los mayores es muy distinto a la despreocupación de la infancia, porque en el mundo de los mayores hay soledad, dolor y muerte. 'El rio' capta perfectamente la melancolía y la nostalgia de hacerse mayor. Y es precioso. Bea, la hermana mayor de Harriet, se ha hecho ya mayor y ya no pasa su tiempo con Harriet como solía, sino que lo pasa con una nueva amiga de su misma edad. Harriet la echa de menos, se siente sola, a veces juega con su hermano pequeño, pero la verdad es que la mayoría de veces los juegos de su hermano ya no le interesan. Harriet se refugia en su rincón secreto, un muelle al lado del río, y también se refugia en la escritura de un diario secreto (porque Harriet quiere ser escritora). Harriet sufre la melancolía de hacerse mayor y también sufrirá su primer enamoramiento platónico, aunque ella no sea capaz de ponerle esa etiqueta y no acabe de entender que son esos celos y esa felicidad y esa tristeza y esa necesidad de atención que le inspira el capitán John. Y realmente lo que más me ha gustado de esta novela es la relación que se establece entre Harriet y el capitán John, cómo evoluciona de indiferencia hasta una comprensión y una empatía profundas y tiernas y totalmente platónicas.

Y realmente vale mucho la pena.